viernes, 21 de agosto de 2009


Hoy no recuerdo lo que es sentir con un beso, que me llene de ganas y que me cubra el deseo, me olvidé ya como es eso-
Si quieres saltar por esa ventana, salta.
Si quieres odiarme, ¡ódiame entonces!
Si quieres alejarte, vete, hay un montón de tiempo.
Si quieres volver, vuelve, siempre estaré a tu disposición.
Si quieres amarme, ámame, yo ya lo hago.
Si quieres reírte, ríete, yo me sentiré mejor.
Si quieres llorar, llora, yo te daré un hombro.
Si quieres pretender que nada pasó, hazlo, a mí qué me importa.
Si quieres romperme el corazón, rómpelo, no me queda otra que llorar.
Si quieres enamorarme, sigue así.
Si quieres evitarme, evítame.
Si quieres ignorarme, ignórame, yo te hablaré igual.
Si quieres, haz lo que quieras, lo que más se te cante.
Pero nunca, nunca jamás te olvides...
No entiendo... ¿cómo podemos ser tan distintos, y sentirnos tan iguales? Es algo tan ilógico, pero te lo voy a dar entender así: cuanto más te conozco, más te observo, más te examino, más me doy cuenta: vas para el otro lado, hacés todo lo contrario, pensás tan diferente a mí, y sin embargo, hay algo que mantenemos igual, algo tan similar, no sé si es nuestra sinceridad, o nuestras ganas de seguir, de sonreír, de saltar, de ser feliz a la hora de vernos. Todavía no me comprendo a mí misma, sos un hombre, un simple hombre, tan igual a todos, con esa forma de hablar, esa libertad de expresar sentimientos inexistentes. A pesar de todo,es tuyo mi corazón, sí, es tuyo y de nadie más, nunca lo dejes escapar.